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“Trata a
una persona como es y seguirá siendo como es, trátala como
podría ser y se convertirá en lo que debe ser.” - Jimmy
Johnson
Satisfacer al cliente es importante para todas las empresas;
que el cliente quede satisfecho por adquirir aquel producto
o servicio que brinda nuestra empresa es algo fundamental.
Sin embargo los clientes ahora necesitan más, ahora hay que
enamorar al cliente en todos sus aspectos, satisfacer sus
necesidades psicosociales como ser humano.
Un ser humano por naturaleza solicita ser acariciado,
valorado, respetado, escuchado, recompensado, e incluso ser
disculpado, pertenecer a un grupo, no estar limitado y
generalmente tener siempre la razón. La competencia cruel
que se ha desencadenado hoy en nuestros días, solicita mas
que una guerra de precios e involucra mas virtudes que
características, digamos que ahora los negocios si se
combinan con el placer.
Esta combinación de necesidades ha hecho que la calidad en
el servicio al cliente se haya vuelto algo mas que una
ciencia, se haya convertido en un arte en el cual entra en
juego toda la empresa, desde el contacto directo hasta el
indirecto con el cliente. Debido a que el cliente ya no
pretende salir únicamente satisfecho de nuestra empresa, se
debe crear un ambiente propicio para que el cliente salga
sumamente enamorado del servicio prestado, talvez hablar de
enamoramiento sea un poco drástico, sin embargo al ganarnos
el corazón de nuestro cliente, lograríamos un cliente fiel a
nuestra empresa. Enamorar a un cliente, como plantea Brian
Clegg en su libro Cautive el corazón de sus clientes, supone
persuadirle, arroparlo, sonreírle, satisfacer sus deseos…Cautivar
su corazón es fácil: facilítele una gran variedad de canales
para que compre, solicite información, se queje o reclame.
El crear este ambiente propicio de enamoramiento en nuestra
empresa, es comparable con aquella cena romántica con la
mujer de nuestros sueños, mesa pequeña a la luz de las velas
y una fina botella de vino, delicadeza, voz baja, atención,
sonrisas sutiles y demás, un ambiente perfecto en un momento
indicado, de la misma forma se debe sentir nuestro cliente
al introducirse en ese mundo de terciopelo que se crea única
y exclusivamente para él. Esto puede ser posible solo si la
empresa tiene el carisma indicado para poder llevar a cabo
los componentes necesarios para este enamoramiento.
Convertirse en personas que tratan con personas seria una
estrategia muy buena para poder empezar un servicio al
cliente de calidad que no cubra su única satisfacción.
Digamos que podríamos regresar a lo básico y emplear los
valores principales que hace que una persona se sienta
socialmente aceptada y porque no, también querida. El
emplear las técnicas de una satisfacción al cliente, cual
instrucciones de armado de un librero hace que el trato sea
plástico y sin fondo, hay que tratar a nuestro cliente como
si fuera el mejor de nuestros clientes, el más frecuente y
el más querido por nuestra empresa, sin embargo debemos como
empresa creer realmente que todos nuestros clientes lo son,
para poder facilitar el carisma que genere ese ambiente que
logre enamorar a nuestros clientes.
La necesidad de ser una empresa líder obliga a muchos a
olvidarse de las cuestiones básicas que no generan una
inversión, ni un costo, como lo es brindar un servicio de
calidad, que cuando el cliente sale satisfecho hace que
nuestros clientes nos prefieran, sin embargo por el mismo
costo, cuando nuestros clientes se enamoran de nuestro
servicio logramos que no prefieran a nadie mas y eso puede
ser mas valioso. Entonces ya estaríamos combinando los
negocios con el placer.
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