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Actualmente
las organizaciones vienen enfrentándose a rápidos y
continuos cambios, ya inmersos en el siglo XXI, nos
encontramos con ciclos económicos caracterizados por los
vaivenes de los mercados de valores en el mundo, una alta
competitividad ante la globalización y una actividad dentro
de las organizaciones muy intensa, lo que ha generado nuevos
retos a las empresas, como nuevos competidores, nuevas
demandas de calidad y servicio, entre otros que obligan a
las empresas ser mas eficientes. Las organizaciones entonces
deben de adaptarse, crecer y aprender nuevas formas de
realizar sus actividades.
Es bajo este contexto que numerosos expertos del management
recomiendan modos de dirección más sensitiva, resaltando la
importancia del capital humano, con una aplicación del
refuerzo en las habilidades directivas y la aplicación de la
flexibilidad en la gestión de los recursos humanos en las
organizaciones, dando una alta importancia al concepto de
“socialización” de las empresas, es decir, hacer más humano
el trato hacia los colaboradores, dejando a un lado el
paternalismo empresarial y la política del aquí mando yo, y
es que hoy en día las organizaciones necesitan trabajadores
que puedan tomar decisiones, que puedan encontrar soluciones
a los problemas que se les presenten, que adquieran
iniciativa y tengan reconocimiento por los resultados
alcanzados.
Tradicionalmente, numerosas organizaciones adoptaron modelos
de dirección en donde el papel del gerente era mantener los
procesos y a la gente bajo estrecho control. Los mejores
gerentes eran los que mantenían el mayor control sobre su
gente. El comportamiento de los empleados debía ser vigilado
y controlado por gerentes y supervisores. En la actualidad,
en muchas organizaciones modernas, la gente tiene facultades
para tomar sus propias decisiones y manejarse por si mismas,
donde la gerencia busca en sus colaboradores mejorar la
creatividad individual, responsabilizar a la gente por sus
resultados e invitarlos a desarrollar un alto compromiso
hacia su trabajo, son lugares donde la gerencia esta
orientada a emplear el Empowerment.
El Empowerment es un proceso que permite otorgar un mayor
poder y autonomía a los empleados en una organización,
teniendo como objetivo incrementar la competitividad y
rentabilidad de una organización con base en el mejoramiento
del valor de la contribución de su personal, en sus
respectivos puestos de trabajo o equipos.
Se caracteriza por promover la innovación y la creatividad,
tomar mejores decisiones y enriquecer los puestos de trabajo,
el proceso requiere de manera imprescindible de
colaboradores entrenados para asumir las crecientes
responsabilidades. Con en el empleo de este proceso los
individuos a nivel individual o como miembros de una
organización se sienten competentes, considerándose eficaces
y sintiéndose integrados en la empresa, en la que asumen el
nivel más alto de delegación por parte de sus superiores.
El lograr el compromiso de los trabajadores de una
organización con esta nueva filosofía requiere de un cambio
en las actitudes de la gerencia, la cual debe buscar dirigir
al personal a su cargo hacia la construcción de un lugar de
trabajo en donde el Empowerment sea la base de la cultura de
la organización.
Con el Empowerment, los empleados de una organización tienen
un mayor sentido de propósito en su empleo y en su vida,
aportando mejores ideas e iniciativas a su trabajo con un
sentido de entusiasmo, propiedad y orgullo, desarrollando su
capacidad creativa, motivando a los equipos de trabajo a los
que pertenecen, tomando decisiones con la seguridad que les
brinda, tanto la confianza en si mismos como el desempeño de
sus compañeros.
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