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En
administración y gerencia, al igual que en otras disciplinas,
hay nuevos desarrollos, tendencias e incluso modas.
Últimamente se habla de outsourcing, coaching, benchmarking,
además de calidad total, reingeniería, etc. Incluso cabe
hacer notar que se trata de prácticas que siempre se han
realizado, con otros nombres, procesos o de forma intuitiva.
Sin embargo hay un aspecto básico y necesario que siempre
está presente en cualquiera de estos enfoques: la
creatividad del ejecutivo, ya que es esta – en última
instancia – la que permite un mejor análisis para la toma de
decisiones, la búsqueda de alternativas y oportunidades,
mayor capacidad para redefinir y solucionar problemas y en
general el encuentro de ideas novedosas. Se ha dicho
precisamente que la principal característica de una buena
administración es la creatividad, que siempre habrá algo
qué innovar, no sólo en productos, sino en sistemas,
estructuras o métodos de dirección
George Terry, uno de los clásicos de la administración, hace
más de treinta años decía que “la vitalidad de una empresa
se deriva de la habilidad de sus gerentes para crear y
aplicar ideas”, agregando que “un buen gerente debe ser
capaz de pensar creativamente, debe buscar constantemente
nuevas combinaciones, mejores metas y métodos mejorados;
debe mantenerse alerta para saber lo que está sucediendo,
para reconocer sus problemas y encontrar solución a ellos;
debe tener voluntad para destruir lo pasado de moda y lo
ineficaz, para reemplazarlo con lo nuevo y lo mejor”.
La creatividad es de hecho parte de la actividad normal,
dice Crosby en su libro Dinámica Gerencial, y Ernest Dichter
afirma.” La administración moderna no puede sobrevivir sin
la capacidad de crear cada día algo nuevo, aún si esto se
limita al resultado de recombinar elementos en forma
diferentes”
La gestión empresarial constituye un proceso continuo de
solución de problemas, toma de decisiones, elaboración de
estrategias, mejoramiento de procesos, etc. Toda
organización está permanentemente sujeta a una serie de
presiones que la obligan a reaccionar y responder a los
nuevos acontecimientos, en mercados tan dinámicos como los
actuales
De ahí que la empresa que no sea capaz de cambiar, de
modificarse a sí misma para adaptarse a las nuevas
circunstancias presentes y futuras, corre el riesgo de
estancarse o desaparecer. Para evitarlo y por el contrario,
crecer, se requiere de la capacidad de generar cosas
diferentes y originales, es decir de la creatividad, no solo
para solucionar problemas o aspectos que afecten
negativamente la compañía, sino para indagar sobre nuevos
enfoques de gestión que permitan buscar, construir o
aprovechar oportunidades para sobrevivir y progresar
Todos somos creativos
Pensar no es un pretexto para no hacer las cosas, sino para
hacerlas mejor. Sin embargo, nos hemos olvidado de ello o no
nos hacemos el tiempo necesario, tanto a nivel personal,
como en nuestras empresas. ¿Cuándo recuerda haber tenido su
última idea innovadora? ¿Qué la motivo? Con seguridad fue
producto de una necesidad o problema, ya que enfrentados a
una situación que se vuelve problemática y que requiere
solución, nos vemos obligados a darle alguna respuesta,
medianamente aceptable. Pero rara vez somos creativos sin
tener ese aparente apremio
Se dice, precisamente, que la necesidad es la madre de la
creatividad, y tal vez sea cierto, ya que en esos casos no
nos queda más remedio que buscar una solución más o menos
creativa. El desafío sería adelantarnos, prever las
situaciones antes de que ocurran, de manera que nuestras
respuestas sean más originales y adecuadas o tener más
alternativas donde escoger
En una oportunidad un operario recibió una maquinaria nueva
que debía armar, pero su jefe se dio cuenta después de un
par de horas que se había olvidado entregarle el respectivo
manual; rápidamente fue a la planta y con sorpresa se
encontró con que ya estaba lista… sorprendido le consultó
cómo o había hecho y recibió la siguiente respuesta: Yo no
se leer y como no se hacerlo, hace mucho tiempo aprendí a
pensar… A veces gastamos mucho tiempo estudiando el
pensamiento de los eruditos, en lugar de pensar por nosotros
mismos… decíamos que la necesidad es la madre de la
creatividad, pero ¿Saben cuál es el padre? ¡El deseo, la
actitud positiva y el tiempo!
Infortunadamente, según estudios realizados, no ocupamos más
allá de un diez por ciento de nuestra capacidad creativa.
Esto, que es lamentable a nivel personal, en las empresas
resulta peligroso, puesto que una organización moderna que
opera en mercados abiertos y competitivos, permanentemente
requiere de ideas novedosas, de cambios, de innovaciones, de
elaboración de planes y decisiones originales, etc. Y todo
ello precisamente tiene que ver con la creatividad
Gracias a los avances logrados en el conocimiento del
pensamiento creativo y sus procesos, hoy se está en
condiciones de diseñar estrategias para superar los bloqueos
originados tanto a nivel personal como organizacional, que
están frenando el desarrollo creativo y el fomentar
habilidades a través de las cuales personas e instituciones
pueden lograr niveles más altos de creatividad, capacidad
que todos poseemos, pero que, por diversas circunstancias no
explotamos en toda su magnitud, y por el contrario,
conciente o inconcientemente, la ahogamos en nuestras
empresas (“le pago para trabajar, no para pensar…” )
Sin duda, “ser creador no es una característica de unos
pocos grandes hombres o espíritus sino una cualidad común de
muchos hombre y, en última instancia de todos los
individuos” y, como expresa Aznar, “todo el mundo es
creativo a su alrededor y usted tiene necesidad de ideas,
entonces ¿Por qué no crear?”
Obstáculos a la creatividad
Hay razones, motivos y circunstancias que, de una u otra
forma, están impidiendo el desarrollo de la creatividad,
siendo tal vez los más importantes los de tipo cultural, ya
que en general nuestros sistemas educativos buscan más
contribuir al mejoramiento de la capacidad de memoria, que
formar personas creativas capaces de resolver conflictos, de
adaptarse, de encontrar soluciones originales. Hay demasiada
fe en la razón y la lógica, nos falta curiosidad, limitamos
mucho la fantasía y el juego
Pero también hay bloqueos que podemos llamar emocionales que
se oponen a la creatividad. Existe un gran temor a
equivocarse o a hacer el ridículo, nos aferramos a la
primera idea que se nos ocurre, tenemos poca paciencia,
prejuicios y desmotivación. Otro tipo de obstáculos, son los
preceptúales, es decir la incapacidad de ver relaciones
remotas, de investigar primero lo obvio, de definir incluso
adecuadamente los problemas y en general una falta de
entrenamiento para mirar las cosas desde todos los ángulos y
perspectivas
En las empresas existen los que podemos denominar frenos
organizacionales y entre ellos se pueden mencionar el precio
de equivocarse, que no es meramente un temor, sino que los
errores se sancionan muy duro y como la creatividad por
definición implica riesgo (estamos experimentando con algo
nuevo), la gente evita en lo posible el cambio, manteniendo
costumbres y procesos aún cuando estos sean evidentemente
obsoletos, pero ¿Para qué arriesgarse?
Esto está muy relacionado con la falta de estímulo, que
salvo en pocas empresas no existe. Si se propone algo y
resulta, el mérito es del jefe, si se fracasa la culpa es
del empleado… También hay una presión para producir muy
grande y como siempre se trabaja al corto plazo, hay
informes, reuniones, entregas, que no dejan tiempo para
pensar, para cuestionar o mirar el fututo y se continúa con
las mismas rutinas
Tan pronto como se propone algo nuevo en las organizaciones,
surgen los pronósticos de frustración, es decir aquellas
frases matadoras como “ya lo hemos intentado”, “no va a
funcionar”, “eso requiere más estudio”, “no está en el
presupuesto”, “preséntemelo por escrito”, “mejor esperar y
ver”, “formemos una comisión” etc. etc. Como alguien dijo,
una nueva idea es delicada, se puede matar con una mofa o un
bostezo, se puede matar de una puñalada con un sarcasmo y
lacerar de muerte cuando arruga la frente el hombre
preciso...
Inclusive en nuestras organizaciones no solo tenemos que
trabajar, sino aparentar que estamos trabajando... y el
pensar no tiene manifestaciones exteriores... podríamos
pasar horas mirando por una ventana, tratando de resolver un
asunto importante... pero, ¿quién nos va a creer? Hasta en
el trabajo intelectual hay que estar haciendo algo físico
(escribiendo o con el computador)... Y una parte fundamental
del trabajo de cualquier gerente es simplemente pensar
Superación de obstáculos
Para superar estos obstáculos hay que hacer en algunos casos
cambios estructurales, pero hay otros que están en nosotros
mismos y que son fáciles de desbloquear. Para ellos hay que
tener la actitud adecuada, reconocer cuales son nuestros
principales impedimentos, pensar cómo los podemos superar,
practicar algunos métodos y ejercicios que puedan ayudar.
Por ejemplo, búsqueda de relaciones remotas, usos inusuales,
participar en técnicas para fomentar ideas, etc. y
especialmente asistir a eventos o seminarios de creatividad,
en los cuales se identifican los bloqueos y mediante
prácticas individuales y grupales, se despejan obstáculos
lográndose niveles mayores de creatividad o de capacidad
para resolver problemas
En le caso de los frenos organizacionales, para superarlos
se requiere crear el ambiente adecuado. Como dice Mc Person
“una corporación exitosa es aquella que estimula la
aparición de un espíritu creador, recompensa adecuadamente a
los empleados que demuestran poseerlo y posteriormente le
permite participar en la acción emprendida como consecuencia
de su iniciativa” . Lógicamente se trata de un cambio de
mentalidad que estimule en lugar de desmotivar,
desarrollando un sistema administrativo positivo. Peter
Drucker ha llegado a decir que “generalmente lo que escasea
no son las ideas, ni siquiera aquellas ideas buenas y
bastante útiles, lo que falta es la voluntad de los
administradores para dar la bienvenida a éstas”
Simón Majaro, plantea tres niveles de cambios necesarios en
la organización :
* Cambios cosméticos: pensar que no hay suficiente personal
creativo, siendo la opción reclutarlo
* Cambios en los sistemas: no se recompensan a las personas
creativas y la aparente solución sería que la creatividad
forme parte de los criterios de evaluación
* Cambios en los valores los altos niveles de dirección no
están, en realidad, interesados en la creatividad, mientras
el personal cumpla las órdenes
Lo importante es llegar a las verdaderas causas del
problema, ya que a menudo nos quedamos con las primeras, no
profundizando en el tema. Se trata de una especie de
iceberg, donde generalmente sólo se ve la superficie,
pensando por ejemplo que sólo se trata de contratar personal
más creativo o de dar estímulos a la creatividad, pero las
verdaderas dificultades podrían ser más profundas, y podría
ser necesarios cambios en las actitudes y valores
corporativos
Una organización puede ser creativa e innovadora, aun si los
individuos individualmente no son creativos, ya que son las
condiciones y estímulos los determinantes. Vicari da un
interesante e ilustrativo ejemplo al respecto, al comentar
que un pintor o filósofo, que trabaja en las academias
artísticas o en las universidades, que son individuos
creativos, no hacen a esas instituciones creativas (
Gerentes creativos
Por ello, el problema estratégico para los gerentes, "es
crear una infraestructura que sea conducente a la innovación
y aprendizaje organizacional respectivo". Precisamente
los verdaderos gerentes se diferencian de los
administradores, en que los primeros innovan, cambian, se
anticipan. El administrador acepta el status quo, el
verdadero gerente lo desafía
Definitivamente en las organizaciones los gerentes juegan un
papel decisivo para el desarrollo y fomento de la
creatividad e innovación, pero gerentes en el mejor sentido
del concepto, es decir personas capaces de comunicar,
entrenar, motivar, dar empoderamiento y recompensar, en una
palabra aquel que logra que los demás digan nosotros lo
hicimos
Los buenos administradores son los que hacen las cosas bien.
Los gerentes son los que hacen lo que está bien. La
diferencia se explica mejor diciendo que un gerente persigue
objetivos, busca la efectividad. El administrador evalúa
actividades, busca la eficiencia.
Incluso John P. Kotter llega a decir que la administración
versa principalmente sobre las condiciones prevalecientes y
el liderazgo en el cambio. Dice este autor: “en el siglo
veinte, el desarrollo de profesionales de los negocios en el
salón de clases y en el campo laboral se concentraba en la
administración, es decir, que la gente aprendía a planear,
presupuestar, organizar, dotar de personal, controlar y
resolver problemas. No ha sido sino en la última década que
se ha prestado atención al desarrollo de líderes, personas
capaces de crear y comunicar visiones y estrategias”
Un auténtico gerente es por definición un líder y “el líder
creativo presta atención a los valores, los compromisos y
las aspiraciones. Atiende a algunas de las necesidades más
fundamentales de los seres humanos: la necesidad de ser
importantes, de proporcionar valor, de ser útil, de ser
parte de un grupo exitoso. El liderazgo eficaz acepta
riesgos: innova, desafía y cambia la cultura organizacional”
Los gerentes creativos son personas que el Dr. Horna sintetiza como sigue:
Saben ser, pilar de desarrollo referido fundamentalmente a
los valores y a la capacidad para ser autónomo, asertivo y
seguro de si mismo
Saben hacer, capacidad para enfrentar y resolver problemas
y/o crear. Se trata de un saber eficaz, inteligente, pero al
mismo tiempo ético
Saben conocer, capacidad para aprender por si mismo,
aprovechando las anteriores capacidades, la información y
los recursos del medio
Saben convivir, capacidad para ser complementario y
cooperativo con los demás, así como respetuoso de las
diferencias
Saben emprender, capacidad para poner en marcha una idea,
hacer empresa en el sentido más amplio del concepto
Por ello, necesitamos imperiosamente gerentes que sean
lideres creativos, ya que en las palabras de Mutis, “Sin
alguna, el desarrollo de la creatividad es el reto más
importante para las empresas en esta nueva era. Incluso
podemos afirmar sin temor a equivocarnos que se trata de un
tema de supervivencia. O desarrollamos al máximo nuestra
capacidad de innovar y de crear nuevas opciones, o no
lograremos competir en un mundo en el cual los clientes
demandan cada día mejores y diferentes soluciones”
La gerencia creativa pueden aportar al desarrollo económico
y social, al mejorar las empresas formadas o establecer
nuevas; proporcionando la competitividad y productividad
necesaria para enfrentar exitosamente las nuevas condiciones
de mercado, en épocas de incertidumbre y globalización.
Creatividad es el único camino para que el mañana sea mejor
que hoy
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