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Muy pocos
empresarios y directivos se cuestionan su manera de operar
con los bancos, la necesidad o no de poseer deudas, los
costos y riesgos que ello implica, y la óptima gestión de
los recursos de ellos conseguidos.
Por qué decimos que no se cuestionan su manera de operar con
los bancos? Lo decimos, pues la gran mayoría acepta la
necesidad imperiosa de contraer deudas con éstas entidades
como un producto natural y necesario de su gestión. A ello
debemos decir contundentemente que la mayoría de los
préstamos contraídos son resultados de una mala gestión
tanto en materia de producción, y comercialización, cómo
financiera.
La actividad bancaria, y sus operaciones crediticias son
críticas para la actividad económica, constituyendo un
componente fundamental en la dinámica del mercado. Pero si
bien constituyen un elemento clave en el proceso económico,
ello no implica que tanto los bancos como las empresas
gestionen adecuada, eficaz y eficientemente los recursos
monetarios en juego. Así como las labores burocráticas son
necesarias para una correcta administración de la empresa,
no por ello todas las actividades burocráticas son
necesarias y se desarrollan eficientemente. De igual manera
muchos préstamos pueden ser necesarios, más gran parte de
ellos son una forma costosa y peligrosa de tapar los
agujeros provocados por una mala gestión de la empresa.
Los préstamos bancarios se solicitan para:
Realizar inversiones en bienes de uso
Inversión en inventarios
Concesión de créditos
Adquisición de bienes de cambio
Cubrir gastos inesperados
Superar los desfasajes entre el momento de pago y el de
cobro
Cualquiera sea el tipo de inversiones que se efectúe sólo
será admisible tomar dichos préstamos cuando la rentabilidad
esperada supere significativamente el costo del préstamo, el
cual incluye tanto los intereses, como las comisiones y
demás gastos.
Debe hacerse todo lo posible para equiparar los egresos con
los ingresos, y la mejor forma de hacerlo es mediante un
eficaz presupuesto de tesorería acompañado del respectivo
cash flow, en los cuales deberá tomarse en consideración
debidamente los factores probabilísticos en cuanto a
posibles rechazos de cheques presentados al cobro o bien
falta de puntualidad en el cobro de las cuentas. Un eficaz
Tablero de Comando que sirva para monitorear permanentemente
por PC los ingresos y egresos reales y compararlos con los
presupuestados de manera de tener alertas instantáneas a los
efectos de adoptar medidas correctivas es de importancia
fundamental. Si gestionamos los egresos de forma tal que sea
un porcentaje menor de los ingresos previstos, y a ello
agregamos un “colchón” de seguridad constituidos por fondos
ahorrados, los posibles desfases podrán ser superados sin
mayores inconvenientes.
El objetivo de ésta técnica no es meramente aplicarla para
no tener inconvenientes con los bancos, sino más bien
prescindir de ellos en la medida de lo posible financiando
nuestras operaciones por medio de nuestros propios recursos
generados operativamente.
Es para ello fundamental evitar todos aquellos desperdicios
que disminuyen nuestras utilidades o inclusive provocan
pérdidas. Tener excesos de inventarios, ya sea de insumos,
productos terminados o bienes de reventa no sólo ocasionan
un coste financiero debido a la necesidad de financiar los
mismos con créditos bancarios, sino que contraen nuestra
capacidad de disponer de fondos para volcarlos en
actividades de mayor rentabilidad o rotación de activos.
Deben agregarse todos aquellos costos generados por el
exceso de inventarios como los seguros, los sueldos del
personal de almacenes, el costo del espacio físico, las
pérdidas por roturas u obsolescencia.
Dentro de los desperdicios antes enunciados, los cuales
disminuyen la utilidad de la empresa tenemos los problemas
ocasionados por bajos niveles de calidad y productividad,
como así también por la realización de actividades carentes
de valor agregado tanto para la empresa como para los
clientes finales.
Otro factor crítico lo constituye la falta de mantenimiento
de las máquinas y equipos, lo cual al generar roturas y
reparaciones ocasionan gastos que muchas veces requieren del
clásico adelanto en cuenta corriente. Un buen plan de
mantenimiento preventivo y predictivo dará como resultado no
necesitar de dicho recursos extras, la mayoría de las veces
no presupuestados. Lo que sí se debe presupuestar son los
gastos de mantenimiento que prevendrán dichos inconvenientes
y dolores de cabeza.
Una cuestión no menos crítica lo constituye una previsión de
ventas que eviten los excesos de inventarios, debiendo
tratarse de trabajar siempre que sea factible con los
productos de mayor salida (en base a estudios paretianos) y
trabajando con el resto de productos a pedido o bien
disponiendo de ellos en consignación.
Una mala gestión de créditos y cobranzas es otro componente
fundamental. Cuanto más recaudos se tomen a la hora de
conceder créditos y mejor seguimiento se efectúe de las
cobranzas, menores necesidades de crédito bancario se
tendrán.
Cuando la actividad de la economía en su conjunto está en
alza los empresarios quieren aprovechar el momento para
lograr expandir sus actividades mediante el crédito bancario.
En estos casos debe tenerse siempre en cuenta que las
Entidades Financieras también están muy interesadas en
obtener fuertes beneficios mediante la concesión más liberal
de préstamos a mayores tasas, agregando “combustible” a la
actividad económica generan una expansión guiada más en
proyecciones a futuro que en demandas reales, con lo cual al
no hacerse realidad dichas proyecciones se “pincha la
burbuja” especulativa con las consecuencias ya muy conocidas
en todo el mundo y sobre todo en los países latinoamericanos.
Por último debe hacerse hincapié en un error muy común de no
disponer correctamente de recursos ociosos, al mismo tiempo
que se poseen deudas con entidades financieras. Se trata de
una cuestión que debe evitarse mediante un continuo
monitoreo y auditoría de gestión. Para ello la veloz gestión
de cobro de cheques, y el rápido traslado de fondos es
fundamental, cobrando importancia tanto los sistemas de
información, como los convenios y contratos que se firmen
con las entidades bancarias.
Unas últimas cuestiones a subrayar son: primero la necesidad
de evaluar correctamente los riesgos, a cuyos efectos se
deberá poner especial atención tanto a la relación entre el
total de activos y las deudas bancarias, cómo así también a
los plazos, tipo de moneda, tasa de interés, riesgos
cambiarios y monetarios, y los tipos de garantías. En
segundo término el empresario deberá recordar siempre y
tenerlo muy presente que el banquero le suministrará el
paraguas cuando haya sol, pero se lo ha de pedir cuando
empiece a llover, por lo tanto deberá siempre tener mucho
cuidado con que tipo de entidades bancarias contrae sus
deudas. Los bancos como cualquier otro tipo de organización
tienen sus culturas, valores y políticas, y por tal motivo
el empresario deberá cuidarse muy bien con quién ha de
contraer sus deudas. Así como hay empresas inescrupulosas,
también los hay entidades financieras que careciendo de
ética y moral, primero dejan de lado su responsabilidad al
momento de conceder los créditos entusiasmados por la
posibilidad de generar jugosas utilidades sin mayor esfuerzo,
para luego ante los problemas de cobranza se lancen al cobro
de dichos créditos sin mayores miramientos. Los banqueros
deben asumir ante la sociedad lo que ha dado en llamarse la
responsabilidad social corporativa. Ellos son tanto
responsables por los fondos que se le dan en administración,
cómo por los fondos que conceden en préstamo, pues atrás de
ellos hay familias, trabajadores, y empresarios que en su
conjunto hacen a la vida económica y social.
Los puntos a tener en cuenta son por lo antes desarrollado
los siguientes:
Evite las deudas bancarias y de tomarlas que representen un
parte siempre minoritaria de la estructura del pasivo.
Analice con cautela los valores, cultura y políticas de las
Entidades Financieras con las cuales piense trabajar.
Analice con cuidado los plazos, tasas y estructura del
pasivo a contraer.
Siempre deberá comparar la diferencia entre la rentabilidad
que obtendrá de la aplicación de los fondos solicitados, con
los costos totales de dichas deudas.
De contraer deudas en moneda extranjera contrate un seguro
de cambio o adquiera contratos a futuro para evitar zozobras.
Para ello consulte a un buen especialista en ingeniería
financiera.
Detecte, prevenga y elimine sistemáticamente todos aquellos
desperdicios o despilfarros que disminuyan sus utilidades.
Esas utilidades que hoy deje de obtener podrán ser los
fondos que mañana necesite. El hecho de obtener buenos
beneficios, no implica que deje de lado la necesidad de
mejorar continuamente en pos de menos despilfarros y mayores
utilidades.
Con las utilidades obtenidas constituya fondos especiales
para gastos corrientes y no corrientes.
Gestione convenientemente los riesgos, contratando siempre
que sea factible y necesario los respectivos seguros.
Evite la pérdida de recursos por fraudes, mala gestión,
errores de control interno o falta de precauciones.
Maneje profesionalmente la gestiones de Tesorería, y de
Créditos y Cobranzas.
Genere y controle los presupuestos y flujos de tesorería.
Haga un seguimiento continuo y en tiempo real por medio de
un Tablero de Comando de la evolución tanto de los ingresos,
como de los egresos reales. En el caso de querer aprovechar
una oportunidad sustanciosa de obtener beneficios, fíjese
metas y límites, ateniéndose rígidamente a ellos, haciendo
para ello uso del seguimiento continuo mencionado.
La mayoría sólo toma en consideración las cuestiones
financieras, no relacionando éstas con las cuestiones
operativas, pero además no proceden a utilizar las
herramientas técnicas como la presupuestación, el cash flow
y el control de gestión. Y, menos aún se toman el trabajo de
evaluar las entidades en las cuales depositarán sus fondos o
pedirán los créditos. Al respecto, es bueno disponer de
personal competente y experto que siga de cerca la evolución
de las operaciones con las entidades bancarias, pues éstas
aprovechando del desconocimiento de normas legales o
procesos financieros suelen perjudicar a los clientes con
sobre tasas, comisiones no pactadas, diferencias en los
plazos de acreditación de fondos en sus cuentas, servicios
no pactados, errores en los cálculos de los numerales, entre
otras muchas cuestiones.
El error de la mayoría es contabilizar y dar por buenos los
débitos bancarios por el sólo hecho de haber sido calculados
por las instituciones financieras, hasta los mismos
auditores externos sólo atinan a verificar la
correspondencia entre los montos contabilizados con los
informados por los bancos. Nunca, bajo ningún punto de vista
debe dejar de controlar los aspectos arriba señalados. Y
algo importante, si ante una queja por un mal cobro el banco
no le restituye los fondos, o no evita que los errores
vuelvan a producirse no dude en cambiar de banco. Controle y
evalúe constantemente la calidad de los servicios brindados
por las instituciones financieras con las cuales trabaja o
tiene vinculación.
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