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¿Que tan
bueno eres en lo que haces? Realizas con frecuencia pruebas
u otros medios de medición de tu desempeño? Seguramente hay
una manera objetiva de demostrar en que eres más o menos
bueno en lo que haces y en que podrías considerarte exitoso.
Las personas que no piensan que son buenas en lo que hacen
-y que por lo tanto no son capaces de alcanzar el éxito, el
liderazgo- no cambian su opinión aunque se les presenten
indicadores de éxito. Por el contrario, sus propias dudas
ponen en evidencia que no son competitivas.
No te esperes a hacerte una evaluación para mejorar el
juicio de ti mismo, los sentimientos no dependen de los
hechos y la competitividad empieza con el sentimiento propio
de ser competitivos.
Una bailarina que soñaba con ser estrella, inicio su camino
hacia la gloria con las audiciones de presentación, en las
cuales la audición es frente a todas las otras personas que
también tienen las mismas aspiraciones y que también
participan de la audición. La bailarina decía que esta
experiencia de las primeras audiciones le causaba temor y
sentía como si estuviera siendo examinada por su doctor
enfrente de toda la gente.
Algunas veces tuvo éxito, otras, no. Sin embargo siempre
estaba en busca de audiciones en todas partes, y gano mucha
experiencia con ello. Decía: “Tengo mucho más confianza en
mis técnicas en las audiciones ahora, después de haberlo
hecho frente a mucha gente, muchas veces”. Rápidamente se
encuentra escalando peldaños en su carrera, “Yo siempre tuve
confianza en mi misma, si quieres hacer algo, realmente
debes de quererlo y creer en ello. Tienes que hacer que
suceda, no te puedes sentar a esperar a que suceda solo o a
que alguien venga en tu ayuda”.
Para muchas personas que han estudiado, el primer paso para
mejorar el desempeño de su trabajo, no tiene nada que ver
con el trabajo en si mismo pero si con mejorar la manera en
que ellos se sienten acerca de si mismos. De hecho, para
ocho de cada diez personas, la imagen de si mismos importa e
influye más en su desempeño que la propia forma de hacer el
trabajo.
A nadie le gusta ser criticado, todos, de alguna manera nos
ponemos a la defensiva para rechazar las criticas
subestimando su validez y descalificando a quien nos
critica. Desafortunadamente, el ponernos a la defensiva no
sirve. Ello te mueve a ignorar información potencialmente
útil que inhibe nuestra habilidad para mejorar.
Escuchar las criticas involucra también y principalmente a
los niveles ejecutivos de una empresa. En una compañia, un
año malo en ventas, la golpeo muy duro y los despidos se
iniciaron, desde los niveles ejecutivos, hasta la base de la
pirámide organizacional. El propio director de ventas se
encontró de pronto, enviando curriculos suyos a otras
empresas por primera vez en veinte años.
Lo que él experimento a través de sus solicitudes de empleo
fue solamente rechazo. Desde ser completamente ignorado en
algunas empresas, hasta ser notificado que estaba sobre
calificado para la posición sobre la cual solicitaba el
empleo. “Podría hacer algunos de estos trabajos hasta
estando dormido”, decía refiriéndose a esa
sobrecalificación. No podía creer que estaba sentado frente
a encargados de personal, necesitando su aprobación.
“Mis amigos fueron sinceros conmigo, me dijeron que para
encontrar trabajo, necesitaba una nueva actitud” dijo, “el
hecho de saber que necesitaba esos trabajos y sentir que no
eran de mi categoría, no iba a convencer a nadie de que yo
era la persona exacta para ese trabajo”.
“Tenían razón, en cuanto me dispuse a estar dispuesto a
disfrutar el trabajo que pudiera encontrar, mas que en
pensar que estaba calificado para algo mejor, hizo que
rápidamente encontrara una oportunidad, casualmente, en el
área de recursos humanos”.
El estar a la defensiva esta directamente relacionado con la
falta de aprendizaje en el trabajo. La gente que tiene una
personalidad altamente defensiva, trata de hablar más en las
juntas, están más predispuestas a interrumpir a quienes
están hablando y son en promedio, veinticinco por ciento mas
lentas para adaptarse a los cambios. Para ser competitivos,
hay que escuchar con atención las críticas.
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